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Gracias Bebé - La Historia de Sid Sklar Imprimir Correo electrónico
Share Share Hace casi 64 años, la revista LIFE publicó una nota acerca de un trasplante corneal exitoso en Julio 15 de 1946. Uno de los receptores fue Sid Sklar, y ésta es su historia:
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Sid leyendo la revista LIFE
Era principios de la década de 1940. Sid, un joven de 15 años, había tenido problemas con su visión durante dos años, y para ésta edad su visión había disminuido bastante. Médicos en Filadelfia, donde vivía con su familia, no pudieron dar un diagnóstico y como última esperanza, fue referido con el Doctor Ramón Castroviejo en el Hospital Presbiteriano de Columbia en la ciudad de Nueva York. El Dr. Castroviejo fue el DOCTOR quien perfeccionó la técnica de trasplante corneal.

Sid fue avisado que el Doctor lo iba a recibir para determinar si él era buen candidato para ésta cirugía experimental. La cita fue agendada para Septiembre 16 de 1941. Castroviejo diagnosticó “queratocono” en Sid - una condición no muy conocida en aquellos días. De acuerdo a Sid, “él accedió a tomar mi caso, pero dijo que debía entender que éste era un procedimiento experimental. Él añadió que yo no tenía nada que perder y si mucho que ganar ya que había perdido casi la totalidad de la visión. Nosotros (mis padres y yo) estuvimos de acuerdo. El explicó que la cirugía no se podía hacer hasta que un injerto donador estuviera disponible. Nos pidió que fuéramos a casa, empacáramos, y regresáramos tan pronto como el nos notificara que tenía el injerto.”

“¡Las cosas pasaron más rápido de lo que yo esperaba!” dijo Sid. En la misma tarde de ésa cita inicial, sus padres recibieron una llamada del hospital. La córnea de un bebé fallecido estaba disponible. Por lo que regresaron a Nueva York al día siguiente.

El tiempo era esencial. En 1941, no existían los medios para la preservación de la córnea donada, tampoco existía un banco de ojos capaz de preservar en condiciones adecuadas el tejido recién donado.

La cirugía se realizó con anestesia local. Sid comentó, “recuerdo estar acostado escuchando al Doctor describiendo exactamente lo que estaba haciendo a un gran grupo de médicos internacionales quienes estaban presentes durante el procedimiento. Debido a que no tenía visión había una gran nada. Cuando el doctor removió la córnea dañada no había nada, sólo negro. El preparó un injerto de forma cuadrada midiendo el tejido y aplicándolo. ¡No lo podía creer, de repente podía ver a mi doctor con su máscara quirúrgica y otro doctor usando una especie de turbante!”

Este procedimiento experimental tomó aproximadamente dos horas y media; sin embargo para Sid pareció eterno. En aquellos días se colocaba un vendaje compresivo para inmovilizar el ojo. Era inmovilizado con un adhesivo que era calentado por un quemador Bunson. (¡No había un adhesivo como los actuales en 1941!). Bolsas de arena eran colocados a un lado de su cabeza para mantenerla inmóvil. Sid estuvo confinado a una cama durante dos semanas y media.

De acuerdo Sid, “cuando las bandas de presión fueron retiradas por el doctor para examinar mi ojo, la experiencia fue difícil de describir. Podía ver la decoración del cuarto, las luces, los doctores , las enfermeras paradas a un costado de la cama. Todo tenía un tinte rojizo pero podía ver todo claramente."

Antes de dejar el hospital tres meses posteriores a la cirugía, las suturas fueron removidas del ojo de Sid. Esto fue en Diciembre 8 de 1941 - el día después del ataque a Pearl Harbor. Sid recuerda “mientras dejábamos la ciudad nos detuvimos en el lado de Nueva York del túnel Holland para escuchar el radio del carro. El presidente Roosevelt se estaba dirigiendo al Congreso, pidiendo a los senadores declarar la guerra a Japón”.

Sid regresó al Hospital dos semanas después para un chequeo, y le fue dicho que todo estaba perfecto. La irritación se había ido, y su visión estaba mejorando impresionantemente; el doctor y todos sus asociados estaban muy contentos. E doctor había tomado fotos de su injerto nuevo y cuadrado.

Estas fueron las fotografías publicadas en la revista LIFE en Julio 15 de 1946.

En 1942 y 1944, fueron intentados dos nuevos trasplantes ésta vez al ojo contrario de Sid, pero cada vez su cuerpo rechazaba el trasplante. Sid menciona “hoy en día se dispone de fármacos anti-rechazo, pero no había nada parecido en ese entonces”. Cuando ellos dijeron rechazo, ¡ahí terminó todo! En 1946, él regresó a Nueva York para un tercer trasplante corneal en su ojo derecho. Ésta vez la cirugía fue un éxito: la córnea no experimentó rechazo.

Sesenta y siete años después, Sid Sklar continúa teniendo una visión de 20/20 en su ojo izquierdo. El inicia el día diariamente con las palabras “Gracias Bebé”. La historia cuenta que su esposa Terry pensaba que se estaba dirigiendo a ella. Posteriormente ella preguntó el porqué la llamaba bebé sólo por las mañanas. Sid le explicó que no era un agradecimiento hacia ella; sino que estaba agradeciendo al bebé que le donó su córnea haciendo posible el milagro de ver nuevamente.

Sid aún vive en Filadelfia, Pennsylvania, con su esposa, Terry. Es miembro del Programa “NKCF”, así como de el Programa “Embajadores Nacionales del Trasplante de Córnea”, un grupo de apoyo para los pacientes con trasplantes corneales.

ACTUALMENTE (nota del editor) La comparación entre éste procedimiento experimental inicial con la técnica moderna es como la noche y el día. Hoy en día los pacientes receptores de córneas se ven beneficiados por las mejoras tecnologías. El rechazo no es más un evento crítico. La tasa de éxito de trasplantes corneales es del 90% o mejor. Lo que antes necesitaba un internamiento prolongado hoy se realiza de modo ambulatorio. Y debido a la cultura de donación, la lista de espera larga es cosa del pasado.

El injerto cuadrado que Sid Sklar recibió en 1941, fue reportado como el primer injerto corneal exitoso. Aún sigue en su sitio y transparente. Y recuerda emocionado el regalo que le fue otorgado. Finalmente todos los pacientes con queratocono deberían estar agradecidos por el trabajo del Dr. Castroviejo, pionero de los trasplantes corneales y de la disposición de Sid Sklar como sujeto de los primeros trabajos de trasplante corneal.

 

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